
Me preguntaba cual seria su limite, si lo estaba traspasando, si aguantaba por orgullo, quizás era también una forma de reto un modo de probar hasta donde llegaría, comenzé a subir la intensidad de mi latigazos, pero no se inmutaba, lo tenia atado de pies y manos mirando a la cruz de san Andres como si estuviera castigado, su excitación aumentaba a medida que el nivel de la sesión era más y más duro, combiné los látigos más ácidos con los más dulces pasando por las fustas que acarician a las que golpean con severidad la piel y aquellas que marcan a fuego que has estado en mis manos ....era un autentico masoquista del dolor y sus límites eran mis limites, él llegaba donde yo deseaba y lo tenía justo en ese punto donde el dolor se confunde con el placer, en esa fina linea donde todo vale y nada es suficiente....
Retorcí sus pezones, los elevé, los machaqué con crueldad, y su mirada brillaba, era de los pocos esclavos que habia acudido donde mí con tan pocos límites y con una suma capacidad de dejarse llevar y confiar en mí plenamente, porque uno de los pilares fundamentales es la devoción, la admiración, el dejarse en manos de tu dueña....
te tumbé en la camilla y derramé un rio de cera por su pecho, despues le di la vuelta y las gotas caían en su espalda en su culo marcado por la severidad de mis manos....y pedía más......
desde que se postró ante mí por primera vez creo que hemos probado todas las prácticas existentes y aún después de 4 años me sigue sopprendiendo o tal vez yo le siga sopprendiendo y esté continuamente intentando escalar sin piedad un grado más en su sumisión y por consiguiente en mi plena satisfacción.....
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