viernes, 7 de mayo de 2010

EDUCANDO A JOSS


Me llama por teléfono en un impulso impregnado por la valentía y excitación preguntando si se puede postrar a mis pies esa misma tarde, le respondo que no es posible, ya que tengo una sesión previamente concertada y tendrá que esperar a otro día, con el tiempo me ha confesado que dentro de sí se arrepintió y pensó en no volver a llamar....pero pasados unos días, sucumbió a la tentación y volvió a llamar...esta vez para concertar una cita y ponerse a mis pies por primera vez...cada poro de su piel le temblaba y aún era un diamante sin pulir ....habia mucho trabajo de por medio, ahondar en sus inquietudes orientarle y educar su cuerpo y su mente para adentrarlos con el máximo acierto en su nuevo estado de sumisión...En la primera sesión muchos eran los límites y el miedo, ese cruel enemigo no le dejaba avanzar, se agarrotaba en su garganta...pero con cada encuentro, con cada momento, se habría un nuevo halo de confianza que hacian que su cuerpo sería como una segunda piel moldeable en mis manos, llena de entrega y excitación, y su mente se iba poco a poco preparando psicologicamente para entrar en ese proceso de sumision, de pertenencia a su dueña, de libertad, porque pocas cosas proporcionan esa sensación de libertad como la entrega a esa persona que domina tus sentidos, que consigue erizar cada poro de tu piel en un segundo y guia tu esencia hacia caminos realmente inesperados.
En nuestra ultima sesión quise dar un pequeño giro de tuerca a nuestro juego y sopprenderle, le tumbé sobre la camilla, até sus manos con cuerdas de nylon de manera firme rodeé la cuerda por encima de su cuerpo hasta llegar a sus tobillos y quedar totalmente inmovilizado, derramando cera caliente por sus genitales hasta que se empieza a retorcer como una serpiente apunto de explotar de dolor y de placer al mismo tiempo, pero es tal la intensidad del momento que provoca que vibren sus sentidos sintiendose más sumiso que nunca, más tarde remato suavemente la jugada con un latigo de terciopelo para quitarle la cera, dejando sus genitales bien depiladitos a merced de mis crueles intenciones, pasado un rato quiero que vuelva a sentir y mi soppresa es colocarle dos deliciosas pinzas que dan pequeñas corrientes...y mientras derramo mi saliva en su boca...aprieto sus pezones y voy subiendo el voltaje en sus pelotas.

0 comentarios: