miércoles, 18 de noviembre de 2009

Relato de Rita


Aqui os dejo el relato de Rita, uno de mis mas apreciados esclavos-travesti.....



Mi Ama ha salido a su sesión semanal de solarium y me ha dejado encargada de hacer las labores domésticas que tenía pendientes, como la chacha que soy. Hacer la colada, planchar, pasar el aspirador, limpiar los cristales...y todo ello, como siempre, vestida de putita criada, con mi vestido negro ceñido con aberturas delantera y trasera, medias, liguero, sostén, zapatos de tacón, peluca y con maquillaje llamativo. Para que no me olvide por qué lo hago y para quién, Señora me hace llevar en mi culito de zorra unas bolitas. Sé que debo hacerlo con dedicación y a conciencia, sin fallos y sin dejadez, ya que sino Ella tomará sus medidas correctoras, que normalmente suelen ser implacables.

Todo debe estar listo para cuando llegue y sólo faltan cinco minutos. Llevo más de dos horas, pero todavía me queda colgar la ropa, y no es precisamente poca.

Rinnnnngggg....

Ufffff, ya está aquí, ha llegado antes de lo previsto. A veces lo hace para pillarme con algo sin hacer y así castigarme, aunque esto lo hace también sin motivo alguno. Nada más oír el timbre del portal, me dispongo a hacer lo que ya sé que tengo que hacer. No contesto, ya que tan sólo es una aviso, y me dirijo a la puerta, que abro y dejo entreabierta. Me pongo de rodillas frente a la puerta con la mirada baja, mis manos extendidas con las palmas boca arriba y mi boca y mis piernas abiertas. Así permanezco cinco minutos, diez, quince hasta veinte, cuando se escuchan a lo lejos los primeros taconeos que reconozco, sin duda, como los de mi Señora. Pero no son los únicos. También se oyen otros y unas pisadas que parecen más bien de hombre.

Se abre la puerta por completo y entran mi Ama con otras dos personas, otra mujer y un hombre.

- Hola putita- me saluda mi Ama mientras me ofrece uno de sus pies para que lo bese- ¿me has echado de menos verdad zorrita? Ya sé que me necesitas cerca, sobre todo para que no te descuides con tonterías.
- Sí mi Señora- balbuceo a duras penas- la he extrañado muchísimo.

Ella viste con un vestido negro por encima de la rodilla, muy ceñido y elegante. También lleva enfundadas en sus divinas piernas unas medias y calza unas botas negras de 10 cm. de tacón. Como siempre impecable y bellísima. Sus acompañantes también visten de manera distinguida. La mujer con pantalón ceñido y chaqueta de cuero, con una blusa entreabierta y los correspondientes zapatos de tacón. Él, de traje oscuro y camisa color berenjena.

- Ellos son unos amigos con los que he coincidido mientras desayunaba. Les he invitado a subir para pasar un buen rato, así que espero que estés a la altura.
- Si mi Señora.

Como lo hace en muchas ocasiones, mi Ama deja caer su saliva en mi cara a modo de saludo, y casi diría yo, de regalo. La recibo con la mayor de las excitaciones, sintiendo como van cayendo por mis mejillas hasta llegar a mis comisuras.

- Ven zorrita, acompáñame, que te necesito en el baño. He llegado con mi vejiga llena.

Ya sé lo que toca y cual es ahora mi función. La sigo de rodillas y mientras ella se levanta el vestido y baja su tanga coloco mi cabeza con la cara boca arriba encima de la taza del váter. Abro la boca todo lo que puedo y me preparo para lo que viene.

- Quiero que tragues todo y no dejes que se caiga nada. Ya sabes que lo que vaya al suelo o a la taza los vas a limpiar con la lengua.

Porque ya lo sé, siempre procuro tener todo impoluto. Su delicioso líquido comienza a caer, al principio gota a gota y luego a chorros, en mi boca. Debo tragarlo rápido para no atragantarme y seguir recibiendo toda su lluvia dorada. Una vez terminado limpio su sexo con mi lengua para que quede bien seco y limpio.

- Muy bien guarra. Ahora vamos a ver cómo has hecho las tareas- dice con un tono que me suena a desconfianza.

Me lleva de rodillas a su lado tirando de la correa que sujeta mi collar hasta la cocina. Revisa lo que he fregado, los cristales, la ropa planchada y de repente ve la ropa todavía amontonada en el balde sin colgar en el tendedero.

- ¿Y esto puta? ¿Cómo se te ocurre? Mira que tenías tiempo de sobra ¿eh? Pues te la has ganado pero bien. Vamos ¡sígueme!

Yo la sigo sin rechistar de rodillas arrastrada como una perra con mis piernas temblando y mi corazón a mil.

- Bueno, esta puta no ha hecho sus tareas como le he mandado y va a recibir su merecido. Vais a ver como la castigo para que no se vuelva a repetir- se dirige a sus amigos con una sonrisa dibujada en su rostro.

Ahora mismo estoy a su merced y sé que no va a andarse con contemplaciones, y más estando presentes sus amigos.

- Ven zorra, que voy a darte tu merecido.

Pellizca mis pezones con fuerza y los frota para ponerme dos pinzas, una en cada pezón, de las que caen a su vez cadenas con pinzas que en este caso coloca en mis testículos. Siento ahora mismo como me presionan intensamente y sé que así van a estar un buen rato. Seguidamente, coloca en mi boca una mordaza que me impedirá gritar o suplicar cualquier clemencia. De esta manera, me coloca sobre la mesa y ata mis muñecas y tobillos con cadenas a las patas. Saca bruscamente las bolas de mi culito y en su lugar introduce un plug de considerables dimensiones. Lo siento llenándome por completo mi ano. Una vez preparada, mi Ama y Señora comienza a blandir una fusta muy cerca de mis nalgas, todavía sin tocarlas.

- Bien puta, ahora voy a castigarte para que aprendas. Quiero que cuentes los azotes y que des gracias a tu Ama, aunque a penas se te entienda con la mordaza ¿entendido?
- Sí mi Señora- afirmo a duras penas.

Uno tras otro van cayendo sin pausa los azotes y mis nalgas van calentándose, sonrojándose e irritándose. Hay un momento en el que sigo contando, pero no soy consciente de que número voy cantando.

Una vez ha terminado, mi Ama me desata, me quita la mordaza y me deja tirada junto al sofá, cual perrita exhausta. Siento mis nalgas ardiendo, mi ano todavía penetrado por ese plug rojo y mis pezones y testículos atrapados por unas pinzas que siento como casi me los están perforando.

Mi Ama y sus amigos se sientan en el sofá y comienzan a charlar distendidamente de sus cosas, sin prestarme atención, mientras yo permanezco tirada en el suelo procurando recuperar el aliento y siendo, ahora si, consciente del dolor, y a la vez del placer, que me invade. Eso sí, mi Ama tiene en su mano el asa de la correa que está sujeta a mi collar, y puede tirar de ella en cualquier momento. Y sin avisar lo hace para llevarme hasta Ella.

- ¿Qué tal perrita? ¿te has recuperado? Ya te he dado tu merecido por desobediente. Ya sabes para la próxima vez. Ahora quiero que nos traigas algo para beber y comer, que nos han entrado algunos antojos.

Cumplo rápida y solícitamente las órdenes de mi Señora para no tener que padecer de nuevo sus implacables castigos. Les ofrezco de rodillas, con la cabeza gacha, las bebidas y las tapas que han pedido. Mientras mi Ama sujeta su vaso, se sube su falta abre sus piernas y me señala su sexo. Con ese simple gesto, ya sé cual es mi cometido; darle todo el placer del mundo con mi lengua de puta. Me inclino y aparto suavemente el fino tanga de mi Ama. Allí, entre sus piernas, me pierdo, me dejo llevar por su placer y por el mío y dejo que mi lengua recorra todo su coño. Ella aprieta mi cara contra su sexo para sentir bien fuerte mi lengua y así permanezco un tiempo que no puedo cuantificar, pero que lleva a mi Ama a varios momentos de éxtasis. En uno de esos momentos, mi Ama también me ordena que me tumbe y mete su tanga húmedo en mi boca. Su amiga se ha excitado muchísimo y quiere también usarme, por lo que se despoja de sus pantalones y de sus braguitas y se sienta encima de mi cara. Siento intenso el calor y el aroma de su sexo, su humedad. Primero permanece sin moverse, pero enseguida comienza a restregar su coño empapado y ano por mi rostro. Yo no puedo acariciarlo con mi lengua, pero siento como recorre mis labios, mejillas, ojos, nariz, todo está empapado por sus jugos. Aumenta bruscamente su ritmo, y se mueve sin parar hasta llegar a un orgasmo que más parece un terremoto. Todo su cuerpo vibra durante unos segundos que parecen horas.

- Mmmm, muy bien putita- le oigo decir a mi Ama mientras se toca su sexo hinchado por el placer- Ahora creo que le toca a mi amigo, que me parece que también lo necesita ¿no?

Levanto un poco la mirada y le veo a él desnudo, con su pene totalmente erecto y dispuesto. Me acerco de rodillas e introduzco su miembro en mi boca para abrazarlo con mi lengua. Sin parar un solo momento, lo lamo y chupo con ganas, como una perra en celo deseosa de dar placer al macho. Mientras tanto, mi Ama saca de mi ano el plug y me quita las pinzas. También me permite tocarme mi pollita de zorra. Parece que está programado, pero justo cuando su amigo se corre en mi pecho, yo lo hago en el suelo. Mi Ama, como no podía ser de otra manera, me ordena limpiar con mi lengua lo derramado en el piso para dejarlo todo bien limpio.
- Bien zorra, nos has dejado satisfechos. Ahora ve a tender la colada y luego vete a tu cuarto por si te volvemos a necesitar.

Obedezco a mi Señora y le agradezco todo lo que me ha dado. Me retiro a mi cuarto una vez terminadas mis tareas, y allí en la oscuridad y la soledad de mi sumisión, no dejo de pensar en el placer que supone ser la perra entregada de mi Ama y Señora.

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